viernes, 4 de mayo de 2012

Londres. 17 de julio de 2010

Nuestro tercer día en Londres lo íbamos a dedicar a ver la Torre de Londres. El medio de transporte elegido para llegar allí era un crucero por el Támesis que nos cubría la tarjeta. Pero como mi madre tenía ganas de ver New Scotland Yard, primero fuimos en metro hasta St James's Park.




Después tomamos Caxton St para ir por Buckhinham Gate hasta el Palacio de Buckinham.








Desde allí fuimos andando hasta Westminster Pier para tomar el barco que nos llevaría a la Torre de Londres.






































Al bajar del barco, nos dirigimos hacia la Torre de Londres, cogimos las entradas y nos introdujimos en los muros de la fortaleza. Nada más entrar, vimos que en el foso de la fortaleza estaban preparando algún tipo de espectáculo. Así que decidimos quedarnos a verlo. La verdad es que fue muy divertido. Simulaban lanzamientos de catapultas con globos de agua y hacían participar a la gente en una especie de concurso para ver si eran los hombres o las mujeres quienes lanzaban más lejos el balón. Ganaron las mujeres. Fue realmente divertido.








 Tras ver ese espectáculo tan divertido, cruzamos Byward Tower y fuimos por Water Lane hasta que encontramos unas escaleras que subían a la muralla. Desde la muralla, además de tener unas vistas asombrosas del Tower Bridge y del Támesis, pudimos ver los cuervos de la Torre de Londres.






Después de recorrer una parte de la muralla (la parte que está junto al Támesis), bajamos por unas escaleras y nos dirigmos hacia la Torre para verla por dentro. En el camino nos topamos con Ana Bolena, con Enrique VIII y con el verdugo.










 Después de ver la Torre Blanca, fuimos a comer. Comimos dentro del recinto de la Torre de Londres, en un buffet libre. La verdad es que comimos de maravilla. Cuando terminamos de comer, mi hermano se fue  a ver el Fusilers' Museum. Cuando salió fuimos todos a ver las Joyas de la Corona.

 Tras visitar la Torre de Londres, fuimos hacia el Tower Bridge. Nuestra tarjeta nos cubría la visita al puente, así que subimos hasta las pasarelas del puente, desde donde tuvimos unas vistas impresionantes. También pudimos descender a la sala de maquinas victorianas.














Cuando salimos del Tower Bridge (y ya que estábamos por la zona y, además, nos lo cubría la tarjeta) fuimos a ver el HMS Belfast...........¡¡¡¡en qué hora!!!! No es que no me gustase, que me gustó, es que acabé de subir escaleras hasta la coronilla. Ya estábamos cansados de estar todo el día andurreando por la Torre de Londres y, si a eso le sumamos, un barco, en el que había que subir y bajar escaleras, pues en fin........acabé muerta.




















 y así todo el barquito.....subiendo y bajando estas maravillosas escaleras XD





Llegó un momento es el que estábamos cansados de subir y bajar tanta escalerita (aunque la verdad es que merece la pena, pero un día en que no se esté tan cansado), así que nos fuimos dirección the London Eye. Sólo íbamos a subir mi madre, mi hermano y yo. A mi tía le daba vértigo, así que se quedó abajo esperándonos.  La fila para subir al London Eye suele ser bastante larga (al menos las dos veces que he ido) pero es muy rápida. Las vistas desde arriba son espectaculares. Es increíble ver el Parlamento y el Big Ben desde arriba. Es una imagen preciosa.

 (mi tía grabándonos)















Estábamos tan cansados cuando bajamos del London Eye que decidimos irnos hacia el hotel y cenar en un restaurante italiano que había visto mi madre en Internet antes de salir de viaje. De este restaurante no recuerdo el nombre, pero cenamos de lujo.



Cuando terminamos de cenar, mi hermano y yo regresamos al hotel, mientras que mi madre y mi tía se fueron a un Starbucks en la estación de Paddington para que les prepararan unos cafés para tomar por la mañana (mi madre, sin un café y recién levantada, no es persona, aunque el Código Civil diga otra cosa XD). Lo curioso de los cafés es que salvo en Italia (que por lo visto son buenísimos) y en Portugal (que, según mi madre, son exquisitos) en el resto de Europa son muy diferentes. Así que, cuando los empleados del Starbucks empezaban a echarle agua al café, las dos gritaban como locas: "STOP!!!, STOP!!!, STOP!!" jajajaja ¡¡Un cuadro!!














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